Israel (II) el conflicto
Son las 12:53 en Israel, nos encontramos al norte, en la ciudad de Zefat y hace escasos minutos sobrevolaban la zona algunos helicópteros. Un poco al Norte se encuentra la frontera con el Líbano y la situación parece estar complicándose por momentos.
Teníamos pensado visitar Jerusalem pero hemos decidido posponerlo debido a la posibilidad de una segunda intifada que tímidamente asoma en las calles.
Sin entrar en mayor detalles, cabe señalar que lo que puede leerse en gran parte de la prensa española me produce verdadera vergüenza al apreciarse un absurdo posicionamiento pro-palestino cuando desde que aterricé en Israel no han cesado los lanzamientos de cohetes desde Gaza por parte de Hamás a modo de provocación, sometiendo a los habitantes del sur de Israel a un constante asedio.
Por mi parte señalar que no se dice cómo los líderes de Hamás rellenan sus instituciones estratégicas con civiles para disuadir de un bombardeo o, en todo caso de producirse éste como ha ocurrido estos días, poder exhibir víctimas y granjearse el apoyo internacional.
El conflicto viene de largo y son muchos los que se posicionan a uno u otro lado, sus razones tienen y ellas les mueven en uno u otro sentido. Lo más importante de todo es que una vez aquí queda bien claro que vivimos en un mundo aún en guerra, la aparente calma que parece vivirse en Madrid, por ejemplo, no es más que eso, “aparente calma”.
En todos los países hay territorios ocupados, reocupados, devueltos y comprados… en Israel el mayor esfuerzo se centra en proteger el territorio recibido, conquistado, ganado, perdido… llamémoslo como lo llamemos, no deja de ser una batalla ideológica, religiosa, política, cuyos resultados son víctimas de uno y otro lado. Para los que piensan desde la distancia que la respuesta Israelí es desmedida les recomendaría que viniesen por aquí, estuvieran durante un par de semanas y vieran que todo tiene un precio y el que se paga por la aparente calma es relamente alto.
Quienes hablan de ocupación, hacinamiento, respuesta violenta, o bien no saben lo que dicen o símplemente se están posicionando en contra del pueblo de Israel. Es su decisión, pero intentar venderlo como humanitarismo es símplemente una falacia.
Yo claramente estoy del lado de Israel… y si debido a mi posicionamiento he de sufrir las consecuencias, no tengo ningún problema.
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