2017

Tendré que habituarme a este ritmo anual de publicación de entradas en mi página personal. Nos encontramos en pleno mes de Agosto y este ha sido probablemente el año más extraño de toda mi vida.

Sigo empeñado en desarrollar ideas pero el día a día me lastra hasta el punto de verme marcando días en el calendario a una velocidad de vértigo.

El nacimiento de los mellizos en 2010 fue sin duda un punto crucial, una sorpresa que me cambió para siempre y desde hace ya tiempo no consigo vislumbrar con nitidez lo que ha de suceder en ese futuro escurrridizo que parece nunca llegar, pero que está siempre al acecho.

He conseguido liberarme de las redes sociales. El que tenga interés por saber qué hago o dónde estoy tiene medios a su alcance para estar al día (whatsapp es perfecto, si tienes interés en estar en contacto mi teléfono es fácil de localizar, añádeme y te responderé). El resto puede seguir adelante sin noticias mías. Parece que envejecer consiste en tener la piel cada vez más resistente, más dura, menos flexible y lo que antaño se antojaba primordial hoy apenas si me quita el sueño.

Sigo soñando despierto, lo que sin duda es para mi una excelente señal... me acuesto a diario arrullado por el silencio y una capa extensa de estrellas y me levanto con el cantar de los pájaros que han hecho de estas montañas su domicilio habitual.

Vivo en una especie de paraiso terrenal del que será muy difícil sacarme... pasear y deleitar mi paladar con higos o fresas silvestres a la par que disfruto del silencio y el olor de las flores no tiene precio y, cada día que abro los ojos en este entorno, me siento afortunado... dejar de pensar ha sido el mejor ejercicio que he descubierto con el paso de los años y lo recomiendo cien por cien.